11 de marzo de 2016

El lado ciego del amor

Julianne casi sonrió ante eso, pero entonces recordó su aprieto.
—No sé qué hacer.
—¿No es siempre tu problema? —preguntó Adrián—. ¿Y qué te digo siempre? 
—¿Algo sobre Playboy? —adivinó Julianne.
—Já —dijo Adrián—. No, haz lo que sientas correcto.
Julianne suspiró.
—Es el problema, no siento nada completamente correcto.

(Ingrid Díaz, El lado ciego del amor)




 «El lado ciego del amor» (The Blind Side of Love) es uno de los libros más descargados en cuanto a temática lésbica se refiere. Su autora, Ingrid Díaz, lo escribió cuando rondaba los veinte años y, un tiempo después, su obra se volvió casi un clásico que debiste haber leído o debes leer desde ya. Además, tienes que saber que hay dos versiones de esta historia (que dejaré en el apartado de descargas), la segunda fue escrita varios años después de la primera y, si bien tiene una trama central idéntica, la historia cambia mucho; así que será como leerte dos novelas diferentes. En cine sería como el remake del original. Yo creo que ambas tuvieron lo suyo, pero aún me quedo con la primera porque soy de las nostálgicas sin salvación.

5 de marzo de 2016

Julia (9)

29 de marzo. El tiempo está enfermo.

Me pillo que el tiempo tiene algo en nuestra contra. Miré un momento hacia atrás, uno sólo para revisar los daños, y apenas fui consciente que ha pasado casi tres meses desde que le rompí la nariz a mi primo en navidad. Unos cuatro desde que Eleonor me olvidó. Quizá ya unos seis desde que empecé a escribir aquí. Ha pasado de todo, de eso puedo estar segura. He estado en la cama de una persona detestable, he perdido un empleo, me he endeudado, he dejado de comer para luego empezar a engullir el doble. Me he arrepentido. He llorado, sin horas, como si tuviera que meter cada una de las lágrimas a la alacena para que me sobrevivieran el próximo año en recuerdos. Me he perdido. Y la pregunta es… ¿Cuándo volveré a encontrarme? Porque el hombre vive de eso, de encuentros y reencuentros con el pasado entre caras desconocidas. También vive del olvido, aunque no es el mismo siempre. A veces es más basto y lejano, otras, tan cercano y tangible, que sólo te carcome; te da vueltas la piel.


6 de diciembre de 2015

Las desventuras de Taylor -Parte 2 (3)



Capítulo 3

Culpable


Sofía no sabía qué esperar al amanecer, pero la Taylor completamente derrotada iba más allá de sus manos. Resultaba agónico verla sufrir en una mudez para nada normal en ella. El desayuno estaba siendo una parte bastante difícil, sobre todo cuando el silencio se propagó a cada rincón del comedor, y ni el sonido de las losas siendo azotadas por los cubiertos provocó que disminuyera el vacío. 


—¿Quieres más zumo? —preguntó a una distraída Taylor.

—Por favor —respondió la castaña, masticando un trozo de panqueque que se había llevado a la boca hace unos segundos. Casi no había comido nada.


Le sirvió más zumo, tratando de liberar el ambiente triste. No sabía cuándo sería el momento adecuado para hablar o si tenía que hacerlo con ella. De lo que estaba segura es que hablaría con Alice apenas tuviera oportunidad. Taylor no podía quedarse en ese estado catatónico.


5 de noviembre de 2015

Julia (8)



                20 de febrero. 

Sí, pues… resulta que a veces tienes que pisar fondo. Revolcarte en el lodo y la angustia autoinflingida. De paso llorar unas veces y tomar un litro de helado todas las noches, hasta que hayas terminado y repetido cada película dramática de tu lista negra y, sepas, que de alguna forma sólo basta dar un paso para salir del pozo. 

Y sales.

Aunque a veces prefieras quedarte en él, porque te has acostumbrado tanto a la oscuridad, que sientes que la luz sólo podrá lastimarte nuevamente. Pero sales, no por ti, pero sí por los demás. Porque… de igual forma, te has fastidiado de ti, e intentas encontrar las suficientes fuerzas para volver a agradarte. 

Es casi finales de febrero. Salí. Respiré. Probé que no es tan malo aquí afuera. ¿Ha pasado cuánto tiempo?

Recordé que, al final de cuentas, sólo te tienes a ti mismo.


19 de julio de 2015

Las desventuras de Taylor -Parte 2 (2)



Capítulo 2

Dime que estás aquí



No esperaba a nadie. Ni siquiera al repartidor de comida china, porque ese había estado hace sólo media hora ahí. Mucho menos a Josh, que le había dicho cortésmente que pasaría sus dos días libres en su departamento teniendo sexo con su novio, así que esperaba no tener a nadie rondando su puerta. Sofía, oficialmente, no sabía a quién se encontraría tras la suya cuando la abrió esa noche. Decir que le sorprendió ver a Taylor ahí, apenas sosteniéndose en pie, sería un eufemismo. El más gigante de todos.


            —¡Cielo santo! —Casi saltó hacia adelante para sostener a la castaña entre sus brazos antes de que cayera directamente al suelo y se causara una contusión en la cabeza—. ¡Taylor! ¿Cómo…?

            —Mierda —chilló la chica, tratándose de poner en pie pero, realmente, todo daba vueltas—. Lo siento, esperaba… —hipó—. Llegar con más estilo.